La Realidad del Escrutinio, Abelardo Presidente

Abelardo Presidente

Mientras el polvo de la campaña comienza a posarse y los focos mediáticos se dispersan, el país asiste a una fase crucial del proceso electoral: el escrutinio oficial. En medio de la tensión natural que genera la espera, el sistema electoral colombiano ha dado una cátedra de eficiencia y transparencia. Las cifras, frías e implacables, están hablando y, en este caso, lo hacen con una claridad que raya en lo indiscutible.

El Abogado Electoral, Dr. Pedro Alexander Rodríguez Matallana, ha sido enfático en su análisis para nuestro portal Realidad Republicana. “El preconteo es información extraoficial pero que se consolida por la Registraduría y se hace de manera muy acertada”, nos explicó, despejando cualquier duda sobre la fiabilidad de los datos que vimos el domingo 21 de junio. Y es que la rapidez histórica con la que actuó la maquinaria electoral, escrutando casi la totalidad de las 118.350 mesas instaladas esa misma noche, no solo es un logro logístico, sino un testimonio de madurez institucional.

Pero donde los números adquieren un peso definitivo es en la comparación final. El Dr. Pedro, con la seguridad que otorga la experiencia, sentencia: “El resultado del escrutinio coincide casi exactamente con el preconteo, con apenas una diferencia del 0,003% aproximadamente”. Esta variación, casi microscópica, no es un margen para la incertidumbre; es la confirmación quirúrgica de la voluntad popular expresada en las urnas. Quienes aún esperaban un vuelco, enfrentan una realidad matemática: “Esa diferencia no se va a poder recortar”, afirma el experto. Así, la frase que resuena con la fuerza de un hecho consumado es la del Dr. Pedro: “indudablemente, el Presidente ya está electo”, refiriéndose al ganador del preconteo, Abelardo De la Espriella.

¿No resulta, cuando menos, contradictorio que la izquierda, que pregona la defensa de la institucionalidad, ahora pretenda estirar unos hilos que el propio sistema electoral ha declarado firmes?

El Dr. Pedro no deja lugar a interpretaciones sobre las tácticas de última hora: “la otra campaña, debió prepararse mejor y no llamar a sus abogados a último minuto, ellos debieron estar presentes incluso antes de las 4:00 pm el domingo”. La ley y los procedimientos están diseñados para ser vigilados en tiempo real, no para ser reinterpretados cuando los resultados no favorecen.

“El gran ganador es el sistema electoral colombiano y las instituciones que lo ejecutan”, concluye el Dr. Pedro con una afirmación que debería llenarnos de orgullo. Ante una diferencia del 0,003%, cualquier intento de empañar la legitimidad del proceso no es más que una cortina de humo. La pregunta que queda flotando para la ciudadanía es la siguiente: Si la certeza matemática nos muestra un ganador claro y el sistema ha actuado con celeridad y transparencia, ¿qué hay detrás de las cortinas de humo que buscan sembrar la duda? Colombia, más que nunca, necesita confiar en sus instituciones. Los números ya hablaron.