El «fogonazo» a la billetera: La gasolina no deja de subir y el ACPM ya pide pista

La gasolina no deja de subir y el ACPM ya pide pista

Si usted sintió que la platica no le rindió este fin de mes, no es impresión suya. Desde el 1 de abril, los colombianos nos levantamos con un nuevo «regalito» en las estaciones de servicio. El galón de gasolina subió corriente, en promedio, $375 , mientras que el ACPM (diésel) también se pegó su trepada de $81. Con este ajuste, el precio promedio nacional de la gasolina ya ronda los $15.449 , una cifra que hace un par de años nos hubiera parecido un error de impresión.

La vaina no es igual para todo el mundo. Dependiendo de dónde viva usted, el chicharrón de tanquear es más o menos pesado.

●       Los más caros: Villavicencio lidera el ranking con un galón a $15.991 , seguido muy de cerca por Cali ( $15.900 ) y Bogotá ( $15.891 ). Prácticamente, en estas ciudades ya estamos rozando los 16 mil pesos.

●       El alivio (relativo): En Pasto ( $13.487 ) y Cúcuta ( $13.865 ) los precios son más bajos por ser zonas de frontera, pero el incremento se siente igual de fuerte en el bolsillo de la gente.

¿Por qué nos están cobrando más?

Aquí es donde entra el contexto que los extremos no le explican. El Gobierno argumenta que estos ajustes son un «mal necesario» para sanear las finanzas del país. Todo se resume en el Fondo de Estabilización de Precios de los Combustibles (FEPC) .

Resulta que ese fondo tiene un hueco gigante (un déficit que parece no tener fondo) porque durante mucho tiempo el Estado subsidió parte de lo que pagábamos por galón. Ahora, para que las cuentas nacionales no queden en rojo y se pueda invertir en otros sectores, nos toca pagar el precio real del mercado internacional. Es una medicina amarga, pero según los analistas, es lo que hay para evitar un descalabro financiero mayor.

El efecto dominó: No solo sufre el que tiene carro

Aquí es donde la cosa se pone color de hormiga. No crea que porque usted se mueve en bicicleta o en autobús el tema no es con usted. El aumento del combustible —y especialmente el del ACPM, que es el que mueve los camiones de carga— tiene un efecto dominó :

1.      Transporte de carga: Si al camionero le sale más caro el viaje, el flete sube.

2.      La canasta familiar: Si el flete sube, la papa, el arroz y la carne que llegan a la plaza también suben de precio.

3.      Inflación: Al final, todos terminamos pagando ese incremento cada vez que vamos al supermercado o pedimos un domicilio.

Centrémonos en la medida: ¿Ya empezaste a dejar el carro guardado o has sentido alza en los alimentos? Cuéntanos en nuestras redes.