Las cifras del DANE ya están sobre la mesa y, según los primeros reportes, la economía colombiana se movió un 2,4% en el primer trimestre de este año. Para algunos en el Gobierno es un respiro necesario; para ti, probablemente, sea un crecimiento que todavía no se siente en el bolsillo.
Masticando el dato: ¿Quiénes sacaron la cara y quiénes se quedaron sentados? No todos en la fiesta económica tiraron los «pasos prohibidos». El crecimiento fue desigual y aquí te desglosamos:
- Los motores del parche: El sector servicios y el entretenimiento siguen sacando la cara. Parece que, a pesar de todo, no dejas de buscar el concierto, el restaurante o la salida de fin de semana. Es la «economía de la experiencia» dándole oxígeno al país, pero ojo: no se puede vivir solo de rumba.
- El terreno pantanoso: La manufactura y el agro siguen sufriendo. Producir en Colombia hoy es un reto de titanes entre costos de insumos y una logística que no ayuda. Si el campo y las fábricas no despiertan, ese 2,4% se queda en una cifra de vitrina: bonita para la foto, pero difícil de sostener.
- La construcción en «veremos»: Sin una reactivación fuerte de la vivienda, es muy difícil que el empleo formal pegue el salto que todos estamos esperando. Mientras las grúas no se muevan, la economía seguirá a media marcha.
Un crecimiento del 2,4% es como un café que se quedó tibio: no está mal, pero le falta fuerza para despertarte del todo. Es el resultado de un pulso constante: por un lado, un consumo tuyo que se resiste a morir y, por el otro, una inversión privada que todavía mira con desconfianza el panorama político y prefiere guardar la chequera.
Dato coctelero: ¿Sabías que para que un país como Colombia realmente logre reducir la pobreza y generar empleo masivo necesitaría crecer, al menos, por encima del 4% anual? El dato para que sueltes hoy es este: estar en el 2,4% significa que apenas estamos «flotando». Es la velocidad mínima para no hundirnos, pero estamos lejos de prender los motores para alcanzar a los vecinos de la región que sí están acelerando.
El crecimiento actual es inercial: nos movemos porque la gente sigue gastando, pero no porque haya una estrategia clara de inversión. El país necesita menos discurso y más grúas moviéndose; menos miedo y más garantías para el que quiere montar empresa.
