El Centro en Colombia: ¿Una especie en extinción o quienes pongan presidente?

El Centro en Colombia

Hablemos claro: hoy en Colombia, declararse «de centro» es casi un deporte de alto riesgo. En un país donde la política se juega como un clásico de fútbol, la moderación se ha vuelto el territorio más incomprendido. Parece que alejarse de los extremos no «vende» clics y, mientras tanto, el país sigue atrapado en un bucle ideológico.

¿Sabías que en las últimas tres elecciones presidenciales en Colombia, el candidato que logró capturar al voto «indeciso» en el último mes fue el que terminó ganando? 

Así de simple. No ganaron los que tenían las barras bravas más ruidosas, sino los que convencieron a los que estaban en el medio. Los extremos te dan el tiquete para la segunda vuelta, pero el centro es el que te da la banda presidencial. Es la paradoja de nuestra política: el sector más criticado y llamado «tibio» es, en realidad, el que tiene el control remoto del poder.

Los algoritmos premian la crispación porque el odio genera clics. Por eso vemos a los candidatos radicalizándose en redes. Pero el día de la urna, el ciudadano que no hace ruido, el que analiza el bolsillo y la gestión, es el que termina inclinando la balanza.

Dato coctelero: ¿Sabías que en la psicología política este fenómeno se llama «voto estratégico de proximidad»? El dato para que sueltes hoy es este: el 2026 no lo va a ganar el que mejor insulte, sino el que sea capaz de seducir a ese 20% de colombianos que hoy dicen «ninguno de los anteriores». Los extremos ponen la música, pero el centro es el que decide cuándo se acaba la fiesta.

El centro en Colombia parece inviable porque no ofrece mesías ni milagros, ofrece equilibrio. El futuro del país no está en las trincheras, sino en la capacidad de mantener las luces prendidas mientras los demás se pelean a oscuras.

Centrémonos en la política: ¿Te sientes parte de ese grupo que va a decidir el 2026 o crees que esta vez el país sí se irá de frente con una de las orillas? Te leemos en nuestras redes.