La posesión de Abelardo será en Cali: lo que significa para Colombia

LA POSESIÓN DE ABELARDO SERÁ EN CALI: LO QUE SIGNIFICA PARA COLOMBIA

El 7 de agosto, Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia de Colombia en Cali. No en el Capitolio Nacional de Bogotá, como ha ocurrido desde siempre. No frente al mismo escenario de siempre, con los mismos protocolos de siempre. Esta vez será diferente — y vale la pena entender por qué.

El camino hasta Cali

La decisión no fue sencilla ni lineal. Inicialmente, el presidente electo había planteado posesionarse en el Cauca, como símbolo de presencia del Estado en una de las regiones más golpeadas por la violencia. El Senado aprobó esa propuesta con 55 votos a favor y 32 en contra.

Pero la emergencia por las cenizas del volcán Puracé hizo imposible garantizar las condiciones de seguridad necesarias para un evento de esta magnitud en Popayán. Abelardo entonces pidió cambiar la sede a Cali. El Congreso aprobó las proposiciones definitivas, y la ceremonia se realizará en la Arena USC el próximo 7 de agosto.

El mensaje detrás de la decisión

Para entender por qué Abelardo insiste en posesionarse fuera de Bogotá, hay que entender lo que esa decisión comunica más allá de la logística.

El suroccidente colombiano — Valle del Cauca, Cauca — es una de las regiones históricamente más golpeadas por la criminalidad en el país. Grupos armados, narcotráfico, comunidades atrapadas en medio del fuego cruzado. Es también una región que durante décadas ha sentido que el Estado llega tarde, mal o simplemente no llega.

Que el primer acto formal del nuevo presidente no sea en el Capitolio Nacional sino en esa región no es un capricho logístico. Es una declaración de intenciones.

La gobernadora del Valle del Cauca, Dilian Francisca Toro, lo llamó un «gesto histórico.» El alcalde de Cali, Alejandro Eder, lo dijo sin rodeos: «Cali ha esperado durante muchos años una mayor presencia del Gobierno Nacional. Que este acto se realice aquí ratifica su compromiso con nuestra ciudad, con el Valle del Cauca y con todo el suroccidente colombiano.»

Y hay un detalle simbólico que no es menor: la Plaza de Cayzedo, corazón histórico de Cali, es el lugar donde ocurrió el primer grito de independencia del Virreinato de la Nueva Granada, el 3 de julio de 1810. Abelardo no solo inaugura su gobierno en el suroccidente. Lo hace en la ciudad donde Colombia empezó a ser libre.

Las preguntas que también hay que hacer

Sin embargo, hay cuestionamientos legítimos que no se pueden ignorar.

Durante la campaña, Abelardo defendió con insistencia la austeridad y la reducción del gasto público. Trasladar el Congreso en pleno — 286 congresistas entre Senado y Cámara — a la Arena USC en Cali tiene un costo adicional significativo en logística, seguridad y viáticos.

Eso ha generado críticas incluso desde sectores aliados. El representante Daniel Briceño fue uno de los primeros en pronunciarse: dijo que los colombianos no deberían pagar ese traslado, anunció que él mismo cubrirá sus propios costos e invitó a todos los congresistas a hacer lo mismo.

¿Vale la pena el costo del simbolismo? Abelardo dice que sí. Que el mensaje de llevar el poder al suroccidente vale más que el ahorro de hacerlo en Bogotá como siempre.

Lo que viene el 7 de agosto

Colombia verá el 7 de agosto una posesión presidencial históricamente distinta. No en el Capitolio. No en Bogotá. Sino en Cali, en la Arena USC, en la ciudad que el nuevo presidente eligió como símbolo de su agenda de seguridad y de su promesa de llevar el Estado a donde siempre ha faltado.

Eso no es solo un cambio de sede. Es la primera señal concreta de que este gobierno no llegó a hacer las cosas como siempre se han hecho.

Colombia entera lo estará viendo.

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